The SLO project is primed to adapt to El Salvador's COVID-19 lockdown


Despite the country’s best efforts, the COVID-19 pandemic has hit El Salvador as it has hit almost everywhere else. The IBI-implemented Strengthening Local Organizations (SLO) project has already felt the impact, having to cancel a half-dozen in-person workshops scheduled for March and early April for safety reasons.

In these difficult times, however, SLO has an advantage: early on, the project created a “landing page”—a sort of clearing house for resources aimed at helping its beneficiary CSOs overcome challenges ranging from securing donor funding to handling a PR crisis. “[SLO’s landing page] is easy to use, even for people who are not used to this kind of technology,” Acción Ciudadana’s communications lead Blanca Martínez wrote recently. The content SLO publishes is very good, and some applies directly to my work.”

Now, as project and beneficiary staff alike work from home, the SLO project is filling its landing page with new content, including interviews with experts, recorded webinars, and blog posts. Many specifically advise CSOs on overcoming challenges related to the pandemic, including how to streamline and secure digital communications, successfully manage remote employees, and cultivate organizational resilience. For example, IBI project manager and SLO consultant Thomas Stevenson recently posted the following advice for this stressful period.

¿Mayor estrés por teletrabajo? No permita que esto provoque conflicto

Trabajar desde casa puede ser complicado por varias razones. Hoy, quiero hacer una recomendación que podría ahorrarle a usted y a su empresa muchos dolores y molestias innecesarias: en las próximas semanas o meses, brindele a las personas que trabajan con usted, el beneficio de la duda. Aun cuando esa no es su naturaleza, hágalo. Incluso si está seguro de que alguien escribió un correo electrónico en un “mal tono” solo hágalo. Con las disculpas de Nike, just do it.

No es extremista decir que el teletrabajo debilita la comunicación, ya que excluye las interacciones cara a cara, que son ricas en información y señales (lenguaje corporal y expresiones faciales, por ejemplo) las cuales nos ayudan a transmitir nuestro punto de vista.

Las estimaciones exactas de cuánto comunicamos de manera no verbal varían ampliamente, pero es seguro decir que una proporción muy significativa de nuestros mensajes se da sin palabras.

Considere, por ejemplo, que los primeros humanos vivieron en tribus, se mudaron de un lugar a otro, cazaron y sobrevivieron durante milenios, antes de desarrollar el lenguaje.

Es lógico, entonces, que nuestra comunicación empeora cuanto más nos alejamos del estándar de oro: la conversación cara a cara. El video chat es algo peor, ya que las señales no verbales literalmente comienzan a perder resolución; las llamadas telefónicas son aún peores; los correos electrónicos y mensajes de texto, privan al destinatario de un mensaje de lenguaje corporal y tonos vocales, carecen de varias cosas, no en vano muchos de nosotros hemos discutido por poner un tono a algo que sencillamente no lo tiene.

Desafortunadamente, investigaciones muestran que la falta de buena comunicación no solo conduce a malentendidos ocasionales, sino que también aumenta la probabilidad de que las personas lleguen a un punto muerto en lugar de llegar a un acuerdo, y los que logran llegar a un acuerdo, lo hacen dejando mucho valor sobre la mesa.

Por otro lado, no ayuda que las personas no seamos lo suficientemente buenas para detectar cuando no han logrado transmitir su mensaje. En algunas de las capacitaciones que ofrezco replico un experimento psicológico, en el que un grupo de participantes toca el ritmo de una canción conocida en la mesa, sin cantar la letra que la acompaña. Cuando pregunto al grupo que estuvo tocando si creían haber transmitido con éxito su mensaje (la canción), el 85% dijo que creía que sí. Sin embargo ¿qué pasa con los que intentaban descifrar la canción que estaban tocando? Solo el dos por ciento pudo adivinarlo con éxito.

En resumen, el trabajo remoto aumenta drásticamente las posibilidades de que enviemos mensajes incorrectos, y ni siquiera somos muy buenos para notar cuándo lo hacemos. ¿Qué podemos hacer?

Hay una cita, a menudo apócrifamente atribuida a Platón: "Sé amable, porque todos los que conoces están librando una batalla de la que no sabes nada". Quien lo haya dicho (definitivamente no Platón), lo dijo bien.

Con la propagación invisible del virus en todo el mundo, las personas están preocupadas por sí mismas, sus trabajos, sus amigos mayores y sus familiares. Más que nunca, la gente está peleando batallas. Unámonos y dejemos pasar parte de la comunicación descuidada. Ofrezcamos el beneficio de la duda.

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